Espirales

La vida es una espiral. El año es una espiral, las estaciones forman una espiral, todo es una espiral. Nacemos poco, crecemos, miramos, pensamos, decrecemos y morimos, una espiral. No os digo nada de la alimentación, espiral pura. La pasta va y viene, como en una espiral. Eso si, a veces mas estrecha. El día a día es una espiral. Amanece, renovamos, respiramos, entregamos, descansamos y amanece otra vez.
Todo esto son cosas que son así y sobre las que no podemos actuar. Pero puede haber una constante sobre todas ellas que no es una espiral, la ilusión. Es como una lucecita, fría, de esas de led, que siempre está encendida con mas o menos intensidad pero que nos acompaña y es nuestra mejor compañera. La ilusión, en general es el motor de nuestro estado de ánimo, y para ello el Taichi es la mejor pila. Una reflexión a tiempo, un pararte y respirar con la tripa, un subir y bajar la energía son, generalmente, suficientes para mantener encendida la bombilla. Gracias Taichi.

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Reflexiones

Hay veces que te sientes vacío, que no es lo mismo que sin ganas, que no es lo mismo que dormido o atontado. Hay veces que esta sensación cambia durante una o media jornada, o al rato.  Una siesta, una película, una conversación con tu acompañante, son suficiente para hacerte cambiar el estado de ánimo. Los problemas laborales, familiares, económicos tienen esa rara virtud de “achicopalarnos” (que dicen nuestros colegas mejicanos) y dejarnos fuera de juego.

Todo es relativo. Nuestra mente se concentra en lo que nos preocupa y busca soluciones que nos satisfagan, y al no encontrarlas nos tira por el suelo. El gran maestro Edward de Bono nos enseña que el cerebro puede aprender a pensar de diferentes formas, que podemos aprender a utilizar esta herramienta fundamental de diferentes formas sin que su respuesta sea dirigida por nuestras preocupaciones. “El pensamiento paralelo” es una de sus obras maestras. En ella nos orienta en la utilización voluntaria de nuestro pensamiento hacia una meta. Nos pone en marcha para pensar en aquello que queremos de muchas formas, de formas alternativas.

Cuando no vemos la luz, una camino desconocido hacia el mismo objetivo puede ser un buen camino. Y no perdemos nada al recorrerlo.

Gracias de Bono