Evolución

Hace tiempo que no recibo nada. Antes era distinto. Es cierto que esto es más limpio, pero creo que se ha perdido algo. ¡Un momento!, estoy recibiendo un neuromail. Es de una amiga que piensa que debemos contactar en las horas frías de la atmósfera. Desde que prescindimos de nuestros cuerpos la libertad es absoluta. Al instalarnos en estos recipientes hemos ganado en higiene y tranquilidad. Los autómatas de M.O.R.D.O.R. (Maquinaria Operadora de Recipientes y Desinfección de Organismos Residentes) mantienen limpio el fluido en el que flotamos y la sensación de frescura es permanente. Sus mecanismos no interfieren en nuestra vida.

No se me tiene que olvidar preguntar a mi amiga que quiere decir una palabra que sentí luces atrás, en la neuroteca…..¡ah! ¡sí!…..”honor”

(Microrrelato fantástico y de ciencia ficción, 3 de junio de 2004. Palabra obligatoria: MORDOR)

 

Crónicas de La Región

Apenas una tenue luz gris traspasa el cielo. La Región se prepara para otro sábado húmedo de libro y fuego. El martillo incesable de la acostumbrada lluvia ha borrado cualquier recuerdo de lejanos días luminosos. Se suceden las jornadas de trabajo y de asueto sin interés, casi sin ilusión. Los ciudadanos han dejado de hablar del tiempo en los elevadores y en la larga fila de la casa de empleo. Los pequeños animales campestres buscan refugio y comida en los hogares cercanos. Es el tiempo de la crianza y la comida natural todavía no ha llegado. La maldición oscura se lo impide. El olfato les lleva a los hogares como último recurso de supervivencia. Hormigas, ratones, moscas, buscan refugio en las casas impulsadas por su reloj natural, empujadas por su instinto cíclico que no sabe de condiciones atmosféricas. Las pocas flores atrevidas pudren sus pétalos en un baño persistente. Algunos osados frutos tempranos yacen al pié de sus árboles, impedidos, sus pedúnculos, de fortalecerse con el sol. En los hogares escasea la leña. La lluvia impidió talar a tiempo las hayas de quema de hogar en la buena luna. El barro hace imposible sacar del bosque la necesitada madera.

No es la climatología la única que ha empeorado. Parece que ha venido a sucumbir al malestar general. Fuera de sus hogares los ciudadanos luchan por mantener sus oficios, unos, y por mantener sus familias, otros, los que ya lo perdieron. Lejos ya los tiempos de bonanza, sometida la población tras varios años de dura escasez, el miedo impera. Los gobernantes parecen no conocer su oficio y se revuelven en refriegas internas alejadas de los verdaderos problemas del pueblo.

Llegan voces de que todo el mundo conocido esta sufriendo las mismas calamidades. La naturaleza parece rebelarse con tornados, huracanes, terremotos, y volcanes. No existe consuelo, solo abnegación.

Escrito al alba del uno de junio de dos mil trece, esperando al poder amarillo.