Portfolio

Es habitual, entre las empresas de servicios, encontrarte con colegas que al hablar de los nuevos productos o servicios utilizan esta palabreja. Está muy de moda en los despachos de profesionales de servicios empresariales y parece que da un toque de distinción y de modernidad al que la utiliza.

No se cual es la intención de su uso. Quizás define de una manera más concreta su contenido, o es específica de los servicios en ella contenidos. el caso es que su utilización se propaga cada día más. 

Parece que no está bien visto si un consultor te comenta que en su cartera de servicios se encuentra el que necesitas; tiene que estar en su portfolio.

Igual es que soy antiguo, pero eso de toda la vida ha sido y será una carpeta. Sí, si, una carpeta, o cartera. ¿Os imagináis un representante de calzado, de los de toda la vida, que se presente en una zapatería, de las de toda la vida, y les diga que las muestras las lleva en su “bag” (maleta)?. Pues es lo mismo.

Así que por derecho propio se va a incorporar a mi portfolio de palabras invasivas y prometo preguntar, al que le oiga utilizarla, qué significa.

 

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Coworking

Se lee que se creó. o apareció por primera vez en 1999 y que su difusión generalizada llegó en el 2009.

A mí me parece una de esas costumbres modernas que, a caballo de las nuevas tecnologías, nos invaden con un halo de gran descubrimiento y creatividad.

Ciertamente me molesta esta nueva costumbre, la de poner un nombre inglés a algo que es más viejo que la tos y quedarnos con la boca y los ojos abiertos ante tamaña gesta creativa.

Compartir el espacio es tan antiguo como el propio espacio y compartir, lo que sea, más. Desde que el ser humano fue consciente de sus semejantes compartió algo.

Llevamos muchos años viendo como los comerciantes comparten espacios en galerías, multicentros o grandes superficies. Siempre hemos conocido centros mèdicos en los que distintos especialistas comparten espacio y personal. También ha ocurrido ésto, tradicionalmente, en centros de belleza, bufetes de abogados y otros profesionales de servicios empresariales. El denominador común, en todos los casos, es la posibilidad de compartir alguno de los recursos más importantes (secretarias, instalaciones, equipos, etc.), pudiendo cambiar de local sin las molestias de una gran mudanza; ya sabéis, dos traslados equivalen a un incendio.

Yo mismo, cuando comencé mi andadura profesional, compartía local, mesa, teléfono y máquina de escribir con dos ingenieros especializados en seguridad e higiene empresarial. Era en mil novecientos ochenta, y estos temas eran incipientes en el mundo de la empresa. Así que tres asesores fiscales y dos ingenieros se lanzaron en todo un “coworking” en el siglo pasado.

No os extrañe que cuando oigo la palabreja mire de reojo y se me escape un “¡ya, ya!”.

Quiero iniciar con éste escrito una categoria en el  blog que llamaré “invasismos” y obviamente dedicaré a todas las cosas que me parezcan que ya existen y que ahora nos las presentan con un nombrecito, generalmente en inglés, como grandes avances culturales de la nueva era.