Colores

El sol y el viento en la cara, el monte encendido, los prados de un verde intenso, y una preciosa canción.

Esta mañana paseaba en moto por el valle, despacio, como a mi me gusta, sintiendo el sol y el aire fresco limpiar la semana pasada. Llenando el otoño mi mente de resortes para otro ciclo, disfrutando de un trocito de libertad montado en un ronroneo, como en un gato gordo.

Y me fijé en los colores. Decimos que la primavera es la estación colorida por excelencia, pero los colores del otoño son incontestables. Los colores del otoño se han curtido durante todo el verano, y  se han ganado a fuego su brillantez. Colores por todas partes. Suerte de un cielo azul salpicado de nubes blancas, de verde intenso los prados sobre la mojada y negra tierra. Y árboles; robles, hayas, castaños, enormes y pequeños notarios de las estaciones que gritan su despedida hasta pasado el invierno, ahora muestran todo lo que han acumulado durante el estío. Verde, amarillo, rojo, azul, blanco … , colores. Saltó Donovan en mi cabeza con su canción “Colours”. Y no me la pude, ni quise, quitar.

Volviendo a casa, gritando contra el viento la canción, emocionado, mientras me miraban los terneros y potros que pastaban tranquilos, al sol, me han entrado ganas de agradecer lo que estaba viviendo. Agradecer por todo, hasta por los problemas. Agradecer por sentir, por apreciar, por disfrutar. Agradecer por las fuerzas que iba cogiendo, por la importancia del sentimiento, por encontrar la ilusión en la naturaleza, que siempre está.

Efímero el momento, seguro, pero el recuerdo queda y siempre es bueno tener un buen puerto donde recalar.